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Los reclutadores de hoy valoran muchísimo estas habilidades blandas. El problema es que la mayoría de los candidatos añade este tipo de cursos en el currículum sin contexto ni aplicación real. Y es ahí donde puede sonar raro.
Por eso, saber cómo incluir un curso de desarrollo personal en el currículum es necesario. Aquí verás exactamente cuándo aporta valor, dónde colocarlo y cómo redactarlo para que sume peso a tu candidatura en lugar de restar.
Primero, ¿tiene sentido incluir un curso de desarrollo personal en el currículum?
Depende.
En un mercado saturado de titulaciones técnicas, tu capacidad para resolver problemas, gestionar el estrés o comunicarte con asertividad es lo que te humaniza y te diferencia.
Pero no todos los cursos de desarrollo personal aportan valor a un CV. Porque no se trata de acumular formación o rellenar vacíos, sino de escoger qué incluir según el puesto al que aspiras.
Por ejemplo, si aplicas a un cargo de liderazgo, un curso de inteligencia emocional o gestión de equipos es oro puro. Y es lo que puede diferenciarte de postulantes con tu mismo perfil técnico, pero que carecen de habilidades blandas imprescindibles para el puesto.
Ahora bien, si el curso es demasiado genérico o no se relaciona con el puesto, puede jugar en tu contra (aunque lo creas importante para tu plan de desarrollo personal).
Al final, no importa tanto el curso, sino cómo lo conectas con las necesidades del rol. No es un trofeo, míralo como una herramienta para resolver mejor los problemas del puesto.
Dónde poner un curso de desarrollo personal en el CV
No hay un único lugar correcto. Pero el lugar donde pongas este curso es lo que define si el reclutador lo verá como un valor añadido o como simple relleno para ocupar espacio.
¿La clave? Ubicarlo donde sea más coherente según tu perfil y experiencia.
Dependiendo de la importancia que quieras darle, puedes incluir este curso en:
- Formación complementaria. La apuesta segura, la opción habitual para cursos de desarrollo personal que refuerzan tu perfil sin que sean tu carrera principal.
- Educación. Una buena alternativa si se trata de un curso extenso o está respaldado por una institución reconocida, porque es un buen aval de tu trayectoria académica.
- Habilidades (blandas). Si aprendiste herramientas prácticas valiosas para el empleo (liderazgo, técnicas de negociación, gestión del tiempo, etc.), menciónalo aquí. Ojo, solo si puedes demostrar que aplicas lo aprendido en tu día a día.
Dónde colocarlo según tu perfil
Para que el curso resulte más estratégico para tu perfil, considera la etapa actual de tu carrera para saber dónde podría ser más competitivo. Es decir:
- Si no tienes experiencia laboral, inclúyelo entre tus estudios formales, destacando qué aprendiste (haciendo énfasis en herramientas, técnicas, metodologías…).
- Si ya tienes experiencia laboral, puedes convertirlo en un logro si ya has aplicado lo aprendido en situaciones reales. Explica cómo esa formación te ayudó a gestionar mejor un equipo, tomar decisiones más estratégicas, mejorar un proceso, etc.
- Si eres un perfil senior, solo inclúyelo si refuerza tu posicionamiento profesional o es un curso especializado para el puesto al que aspiras (nada de cursos básicos).
Cómo poner los cursos de desarrollo personal en el currículum paso a paso
Es justamente aquí donde se puede fallar. Y no es por el curso en sí, sino porque si no se presenta de la forma correcta, pasará sin pena ni gloria ante los reclutadores. Así que considera estos pasos tácticos para transformar esta formación en un punto a favor:

Nombra el curso correctamente
Empieza por lo básico, diciéndole al reclutador qué estudiaste, dónde y cuándo:
- Nombre del curso: el título oficial, sin abreviaturas que no correspondan.
- Institución: quien respalda la formación, sea una escuela, universidad, plataforma…
- Fecha: el año suele ser suficiente, a no ser que sea un curso largo (varios meses).
Por ejemplo:
Añade contexto práctico
Una larga lista de cursos no dice nada. En su lugar, añade una breve descripción que explique el foco central de la formación para destacar su utilidad inmediata.
Por ejemplo:
Convierte la teoría en aplicación real
A los reclutadores no les importa cuántos cursos de desarrollo personal has completado, sino cómo usas los conocimientos adquiridos en un día habitual de trabajo.
Evita la teoría vacía usando una indicación de acción estructurada. Es decir, describe una tarea específica que ahora realizas de forma distinta para transformar la formación en una competencia operativa inmediata. Por ejemplo:
Transfórmalo en un logro tangible (si es posible)
Para subir tu perfil de nivel, no te limites solo a mencionar el curso, conéctalo con un resultado, demuestra que ya ha dado frutos. Esto confirma que no es relleno.
Mira este ejemplo:
Optimízalo para superar filtros ATS
Para que tus cursos de crecimiento personal también funcionen a nivel de filtros ATS, incluye palabras clave relacionadas con la habilidad que desarrollaste. Por ejemplo, liderazgo, comunicación, gestión del tiempo, inteligencia emocional, trabajo en equipo, etc.
Así el sistema automatizado de selección de currículums puede identificar mejor tu perfil, lo que aumenta tus oportunidades de pasar a la fase de entrevista.
Errores comunes al poner una formación complementaria en desarrollo personal en el currículum
El tema de cómo poner los cursos realizados en el currículum es un arma de doble filo. No es decir mucho ni poco, sino lo justo y necesario para no eclipsar tu experiencia laboral u otra información de valor.
Entonces, para no tirar tus esfuerzos a la basura, cuídate de estos tropiezos:
- Describirlos demasiado. Cuando se trata de cursos, procura explicarlos en un máximo de dos líneas para no parecer desesperado tratando de rellenar vacíos.
- Listarlos sin contexto. Si el empleador no sabe qué aprendiste ni para qué te sirvió el curso, no suma.
- No conectarlos con habilidades reales. Si no explicas cómo ese curso mejoró tu comunicación, tu capacidad de gestionar el estrés, tu gestión del tiempo o tu forma de trabajar en equipo, por ejemplo, es pura teoría sin impacto.
- Poner demasiados cursos y que sean irrelevantes. En el balance está la clave del éxito. Incluir demasiados cursos puede distraer de la información importante.
- No actualizar la formación. Lo que bien se aprende nunca se olvida, pero en un CV los cursos muy viejos o desactualizados quedan obsoletos y restan valor.
EXTRA: cómo destacar los cursos de desarrollo personal en la entrevista de trabajo
Como en el currículum, en una entrevista no basta con decir que hiciste un curso de crecimiento personal, tienes que demostrar cómo lo has aplicado.
Si la conversación se presta para mencionar la formación, conéctala a ejemplos concretos de tu día a día. Habla de situaciones reales donde aplicaste lo aprendido.
Una forma sencilla de hacerlo es usando la estructura STAR (situación, tarea, acción, resultado) para ordenar mejor la idea y mostrar impacto.
Por ejemplo:
Incluir formación en desarrollo personal no es para rellenar “huecos” en tu currículum, es mostrar tu lado más humano y estratégico. Si conectas tus habilidades blandas con situaciones reales y logros concretos, pasa de ser un extra a una verdadera ventaja competitiva.








